martes, 6 de enero de 2009

María y su análisis psicólogico del caballero.



Ni la calidad intelectual de su discurso, ni la hermosura y perfección de los versos que le dedicó y que llamo "Fusiones", eran compatibles desde el punto de vista del análisis psicológico con un cuadro de rasgos psicóticos. Para María por muchas vueltas que le daba El caballero "enlatado", no era un verdadero psicótico. Su pensamiento no era desorganizado, ni presentaba ninguna laxitud asociativa, todo lo contrario, la coherencia lógica de sus razonamientos era impecable y la fuerza de sus asociaciones de ideas, hacían verdaderamente atractivo - al menos para ella- su discurso.
Ciertamente padecía un delirio indiscutible, creerse un caballero andante destinado a hacer el bien y enfundarse en una armadura medieval, así se podría catalogar desde un punto de vista psquiátrico. Un cuadro con delirio impositivo de tipo idealista o místico. Hacia menos de una semana que lo habia conocido y sin embargo María recordaba punto por punto, toda la larga conversación hasta su coche. Pudo comprobar, que el sujeto no era vanidoso, ni ególatra, ni desconfiado, ni tenía manía persecutoria, ni poseía una baja autoestima. Tampoco parecía sufrir ningún tipo de alucinación perceptiva.
El delirio se sustentaba en unos fundamentos lógicos adecuados, de hecho respondió a todas su preguntas con extraordinaria coherencia, excepto en lo que a la orientación temporal se refiere. Siempre mantuvo que su nombre era Agilulfo y que su origen- no hablaba de nacimiento- sino "de aparición", fue en el Siglo IX. Consecuentemente con su edad de más de 1200 años, no podia tener un cuerpo, ningún cuerpo puede aguantar ese tiempo sin corromperse, y por tanto argumentaba que no tenía objeto mostrar lo que no existe. ¡Jamás consintió en levantarse la visera!.

Este es el cuadro diagnóstico que María, investida de su mas alta autoridad, es decir, en su papel de "profesional del alma humana", había trazado de su paciente desaparecido, en uno de su cuadernos. Y ahora exponía con vehemencia a su compañera de consulta, su amiga la Dra. Carlota. Carlota había aparecido por la tarde por su casa para acudir con ella a su diaria cita con el gimnasio. Era algo chismosa y como compartía con María, esa especie de curiosidad erótica por lo extravagante que sienten muchas mujeres, la escuchaba con total interés.

-La próxima vez que le vea, - decía María- no me voy, sin averiguar el carácter finalista o no, del delirio. Es decir, ¿ Es importante para él ser siempre caballero andante o a su entender su naturaleza inexistente, le permite actuar en otro rol, con tal de que no se le pueda ver el cuerpo?. Y segundo: ¿Este tipo de delirio es corregible?. Se podría curar, si se trata de un simple trastorno, de una psicopatía por inadaptación social.

Y en este caso, vista la mirada de María y pasión que ponía en el asunto, pensó Carlota: ¡Muy probablemente María estaría dispuesta a emplearse a fondo para remediarlo!.


Deseo. Jorge Drexler.


1 comentario:

  1. Me pregunto si esto es un fragmento más del libro de Italo Calvino, o si es un escrito tuyo que gira en torno al tema. En todo caso, es original y sorprendente.

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