jueves, 8 de enero de 2009

Montse y el concepto de sustancia de Spinoza.


La nieve cubre las calles; esta segunda semana de enero es una de las mas frías que recuerdo. Tengo el cuerpo destemplado desde por la mañana y no me apetece salir y para colmo anuncian que queda otra larga semana de lluvia y nieve por delante.
La única novedad ha sido la aparición a primera hora de la tarde de Montse que se había ido a pasar la navidad con su única hermana a un pueblo de Ronda.Cuando aparece Montse por mi casa, es como si entrara un torbellino, tales son las ganas de vivir de esta eterna adolescente.Es una rubia pequeñita, de tez muy blanca y grandes ojos azules, a su cara regordeta, le cuadran admirablemente las coletas y de hecho aunque ya es treintañaera suele llevarlas todavía con mucho desenfado.
Montse tampoco es de aquí, vino a vivir sola a un pisito de alquiler y empezó a estudiar Derecho. Yo la conocí por entonces, iba ataviada con una trenca y una palestina y repartía el periódico gratuito de la Liga Comunista Revolucionaria, o algo así. Siempre ha sido amante de las causas perdidas. Cuando conoció a Ramón, y todavía no sé bien porqué, cambio su carrera por la de biológicas y su causa política, se transformo en una especie de amor místico por la preservación del entorno natural. Pero por ahora, dejemos a Montse...
El caso es, que nada más llegar, ya tenía organizada para esa tarde, una nueva reunión en casa de Jorge nuestro "viejo profesor". Pretendía tratar "en serio" el asunto del Caballero Inexistente. En serio quería decir para Montse: desde el punto de vista teórico; pues al contrario que a Ramón, le encantaban las conversaciones especulativas.
No había parado de nevar en toda la tarde, por suerte nada más llegar, Jorge nos tenía preparado una buena y taza de te verde, aderezada con manzana, miel y canela, que tomamos al lado de la chimenea.
Nos sentamos, los tres muy juntitos en el esplendido sofá de piel del salón y cuando se hizo el silencio, dijo Jorge:
- El otro día Ramón creyó que el Caballero Sin Huellas, pudiera ser un íncubo. Y tomando un libro de un anaquel, leyó lo siguiente: "Incubo: del latín, el termino significa " me acuesto sobre ti" en la mitología popular es un demonio encarnado en un cuerpo masculino que busca dejar embarazada a las mujeres y obtiene su energía vital absorbiendo la de su pareja, al tiempo de realizar el acto sexual.
No parece que concuerde esto con lo que conocemos sobre el caballero, dije. (Ya comenzaba a preocuparme, el derrotero burlesco que iba tomando la cosa).
- ¿Y qué sabemos? preguntó Jorge.
-¡Sabemos que estamos en presencia de un enfermo!.
-¡Eso, no lo sabemos seguro!, dijo Ramón.
-Veamos que nos ha contado de si mismo el caballero inexistente, dijo Jorge.
Ante Carlomagno respondió que "no existía", porque no tenia cuerpo y que actuaba solo gracias a su fuerza de voluntad y a la fe. Tenemos pues un caballero,cuyo espíritu data de 1200 años y sin cuerpo, no un demonio encarnado en un cuerpo. Un caballero poeta que tiene voluntad y fe en una causa justa. Tambien tenemos unos versos amorosos- bastante buenos- dedicados a María, a quien toma por su dama y con quien quiere, digámoslo de este modo: "fusionarse".
El hermoso rostro de María enrojeció en ese momento como una manzana sanjuanera y el viejo profesor, se sorprendió paladeando como un halago el efecto de sus palabras.
- Bien para concluir, siguió diciendo: ¿ Cuál es el motivo por el que ha desaparecido?. Según la nota que María nos ha leído, para dar cumplimiento a su destino. Cuál sea éste, no lo revela la nota; pero sí, que este destino esta reñido con permanecer en un cuerpo, al lado de una mujer, amarla, tener una familia y .... ¿ morir?.

Pero ¿ cómo se puede creer cuerdamente en que uno no va a morir?. Preguntó Montse.

La pregunta quedó en el aire y en el silencio de la noche, mientras Jorge se levantaba a por uno de su libros gemelos en el que leyó:
"A mi la preocupación de que con la muerte pueda acabar todo, se me aparece como si alguien en el sueño opinase que hay meramente sueños pero no un soñante. La vida es un sueño y la muerte es el despertar. Solo la persona, el individuo, forma parte del sueño, pero no forma parte de la consciencia despierta del soñante. El dormir es mucho más parecido a la muerte de lo que se piensa. Para el presente, el dormir profundo no es en absoluto distinto de la muerte; sólo lo es para el futuro, es decir para el despertar... la muerte es el dormir en que se olvida la individualidad, todo lo demás vuelve a despertar, más bien a permanecer despierto. Desde el punto de vista del pasado, igual da haber vivido una cosa que haberla soñado".

Dicho de manera más directa, el caballero invisible, de milenaria existencia piensa que en la vida, las partes, (las galaxias, las estrellas, los individuos, las células, los átomos, las partículas elementales....), no son autosuficientes, solamente lo es el todo. Lo que ocurre, es que de ese todo, que es consciente de si mismo, sólo unos pocos atributos son accesibles al entendimiento humano, y a estos atributos llamamos "lo real".

Cuando Jorge terminó de leer, había anochecido, tras los cristales, una niebla espectral cubría la huerta. La nieve habia dejado de caer pero las tapias de las huertas más cercanas estaban medio tapadas. Así que aunque en casa de Jorge sólo había una gran cama de matrimonio para invitados, ninguno de los tres quiso irse a su casa, a dormir y decidieron compartirla como buenos amigos.

1 comentario:

  1. Por el título supongo que Spinoza piensa que ese todo consciente de sí mismo es la sustancia. Yo estoy de acuerdo con Spinoza.

    El párrafo sobre la muerte y el dormir me parece estupendo.

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